El odio despierta rencillas, pero el amor cubre todas las transgresiones” (Mishlei 10:12)

Al leer esta parashá no pude contener imaginar cómo Balac y Bilaam se levantan desde la oscuridad contra Israel, y según se lee en nuestra porción de esta semana, Israel ni siquiera estaba al tanto de lo que sucedía a lo lejos.

El nombre de esta porción se origina de un hombre midianita, quién, según la tradición indica que era un gran guerrero por lo que fue elegido rey. La porción que nos precede, Jukat, nos relata al final de porción de que fueron destruidos dos reyes importantes de la zona, Og, rey de Bashan y Sijón, de Jeshbón. Dice Badmidbar 21:25 “Porque Jeshbón era la ciudad de Sijón, rey de los emoreos, el cual había peleado contra el anterior rey de Moav, y había quitado de su mano toda su tierra hasta el Arnón”; el 21:31 dice: “Así vino a habitar Israel en la tierra del emoreo”; Y, finalmente en referencia a Og dice el 21:35: “Y lo hirieron a él y a sus hijos y a todo su pueblo, hasta no quedar de él ningún resto, y tomaron posesión de su tierra”.

Este dato no es de poca importancia. Sijón y Og de acuerdo con los midrashim eran hermanos, y ellos gobernaban los territorios de Moab, es decir, los moabitas eran sus vasallos. Cuando caen en las manos de los Israelitas, quedan sin un líder o un rey, y deciden elegir a un hombre hijo de un príncipe de Midián: Balac. Sin embargo, este Balac, aunque quería entrar en guerra con Israel, sabía que no podría derrotarle, a menos que hubiera una intervención sobrenatural que los debilitara y aprovechara esa oportunidad para entrar en guerra con Israel.

Así que fue aconsejado por los midianitas, y decide contratar a Bilaam para que profiera maldición a cambio de riquezas. Al alejarme de estos detalles, observé en esta parashá una gran cantidad de asociaciones que no convienen, como dice Mishlei 13:20-21 “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios, será quebrantado. A los pecadores les perseguirá el mal, pero a los justos les pagará con el bien”. Según leemos previamente en Bereshit 36:35 Moab y Midián no eran los mejores amigos, ya que venían en guerras cuando dice: “Y murió Jusham, y reinó en su lugar Hadad, hijo de Bedad, el cual derrotó a Midyan en el campo de Moav;”. Aquí se cumple el dicho: “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

Nótese que Balac es motivado por el miedo sin sentido, que le hace ver sentimientos, ideas, presentimientos y no hechos. Leemos en Bamidbar 22:3: “Moab se sintió aterrorizado a causa del pueblo”. Me refiero a este miedo que nos hace pensar cosas que realmente no existen como las que profirieron los exploradores cuando fueron a Canaán y entregaron un mal reporte. En cambio, a Midian y a Bilaam los mueve el odio gratuito. Y hay otra característica adicional, Bilaam buscaba honor y gloria, leemos su deseo en Bamidbar 23:10 “Muera yo con la muerte de los justos que hay entre ellos, y sea mi fin como el de ellos”. Vamos a profundizar un poco más, Bilaam בלעם según la tradición era descendiente de Laván, y su nombre significa “sin pueblo, no del pueblo o destructor del pueblo” Bil (no) Am (pueblo) (bala tragar/destruir). ¿Qué dice Mishlei de un rey sin pueblo? “La gloria del Rey está en la multitud del pueblo, pero la ruina de su reino está en la falta de pueblo. Mishelei 14:28”. Bilaam al ser un lobo solitario, podría tener dinero, fama y fortuna, pero no tenía pueblo, y era algo que buscaba y envidiaba.

Balac בָּלָק, significa devastador, vacío. Y Midian מִדְיָן, significa contienda, conflicto, juicio o encubrir. El significado podemos interpretarlo mejor cuando leemos en Mishlei 19:13: y las rencillas (מִדְיְנֵ֥י) de la mujer, como gotera continua”, este texto también podría leerse como “y como midianita de la mujer”; o leer su interpretación en mishlei 21:19 “Mejor es sentarse en un rincón del tejado que con mujer rencillosa (מִ֜דְיָנִ֗ים midianim) en casa de amigo”, que podría leerse también “que con una mujer como grupo de midianitas”. Así que, podríamos concluir que hay asociaciones peligrosas que no convienen, ciertas características humanas terribles que vemos en esta porción: El miedo, el vacío, la devastación, la rencilla o conflicto, personas sin pueblo (egoístas) pero que buscan honra, el odio gratuito y lo peor aún, que desean destruir a personas sin sentido. Moab en lugar de estar contento de que se habrían librado de los amorreos, de Og y de Sijón como vasallos, buscan cómo destruir a Israel. Algo parecido a quienes detestan a Israel hoy en día por evitar que Irán tenga armas nucleares.

No puedo evitar ver un paralelismo de lo que mueve a las personas más allá de sus capacidades usuales, y esto es un grande amor y odio. Leemos que Bilaam y Abraham ambos eran grandes profetas, ambos eran de la misma zona de Mesopotamia, y ambos escuchan el llamado de Dios para ser un canal de bendición o maldición a naciones. Asimismo, vemos cómo ambos hombres también ensillan un asno y se levantan muy de mañana. En Abraham lo leemos cuando él se apresuró por el gran amor al Eterno a ensillar su asno durante la Akedá (Bereshit 22), en cambio, vemos cómo Bilaam también se apresura a ensillar su asno (bedmidbar 22) para intentar maldecir. Ambos tenían siervos que hicieran su trabajo tan bajo renunciando a su protocolo porque entienden que su misión es mayor que su ego. Por parte de Abraham ve que la recompensa del amor, gloria y honra a Dios a través de la obediencia llevará a la vida a su hijo y traerá un futuro bueno a sus generaciones. Bilaam, en cambio, su visión es que se apresurará para destruir y maldecir, es decir, su motivación es el odio.

Para ambos casos la palabra hebrea usada para ensillar es yayaj’vosh ( וַיַּֽחֲבשׁ֙) leída en Bereshit 22:3 y Badmidbar 22:21, pero también puede usarse la palabra para refererise a conquistar algo. Y ¿qué conquistan ambos? Un asna o burro (Jamor) que חֲמֹר֔ podría leerse como jomer, barro. Al decir que Abraham “ensilló” podría interpretarse como lo indica Rav Shagra Simmons, de que Abraham sometió sus impulsos físicos en el servicio a Dios, y cuando en Bereshit 22:5 dice que deja atrás al asno en Moriá, es similar a decir “estoy libre de las garras del deseo”. En cambio, vemos cómo Bilaam se niega bajarse del asna, la maltrata y, es más, quien recibe la profecía frente a los moabitas es la misma asna antes que Bilaam. Esto nos enseña que a veces nos aferramos a nuestros deseos o impulsos físicos que no nos permite ver a Dios.

Dice el Pirkei Avot 5:19 “Quien posee estas tres cosas, es de los discípulos de Abraham, nuestro padre; y [quien posee] otras tres cosas, es de los discípulos de Balaam, el malvado. Un buen ojo, un espíritu humilde y un apetito moderado es de los discípulos de Abraham, nuestro padre. Un mal de ojo, un espíritu altivo y un apetito ilimitado es de los discípulos de Balaam, el malvado. ¿Cuál es la diferencia entre los discípulos de Abraham, nuestro padre, y los discípulos de Balaam, el malvado? Los discípulos de Abraham, nuestro padre, disfrutan de este mundo y heredan el mundo venidero, como está dicho: “Dotaré de bienes a los que me aman, llenaré sus tesoros” (Proverbios 8:21 ). Pero los discípulos de Balaam, el malvado, heredan el Gehinom, y descienden al abismo más profundo, como está dicho: “Porque tú, oh Dios, harás descender al abismo más profundo a esos hombres asesinos y traidores; no vivirán ni la mitad de sus días; pero yo en ti confío” (Salmos 55:24).

¿Qué es el mal de ojo? Ayin Ha’ra (עין הרע), se refiere a la creencia de que una mirada de envidia o celos puede causar daño o mala suerte a la persona mirada. Es una consecuencia de falta de generosidad y avaricia. ¿cómo se percibe de manera práctica? ¿somos felices cuando alguien sobresale? ¿cuándo a alguien le va bien? ¿Cuándo los demás hacen las cosas de manera excelente? O ¿criticamos el éxito de los demás?; El espíritu altivo es cuando nos creemos mejor que los demás, por ende, sentimos que merecemos las buenas cosas que le suceden a personas externas a nuestro entorno, y sobre todo pensamos que Dios está a nuestro servicio. Está muy relacionada con las cualidades de arrogancia, altanería, aparentar ser alto (cuando no lo es); Finalmente, un apetito ilimitado no podría reducirse únicamente a comida, sino a los deseos (jamor en nuestra porción) que no tienen fin, como dice las escritura: el ojo que no se cansa de ver, el oído de oír, la lengua de hablar, la mente de maquinar pensamientos, entre tantas pasiones que doblegan nuestra voluntad.

Gracias al gran amor de Dios, aquello que venía con un gran odio terminó en bien. Leemos el bamidbar 23:21 “No ha visto maldad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel; el Señor su Dios está con él, y tiene la amistad del Rey Lo-hibit aven אָ֨וֶן֙ beYa’akov velo-ra’ah amal עָמָ֖ל beYisra’el Adonay Elohav imo utru’at melej bo.” ¿qué quiere decir esto? Israel era más que claro había pecado muchas veces previo a este episodio, ejemplo aguas de Meribá, en el reporte de los exploradores, el becerro de oro, quejas contra Moisés, contra Dios. ¿Cómo es que no ha visto maldad en Jacob ni perversidad en Israel?   La respuesta viene de lo mismo que hemos hablado desde un inicio, su GRAN AMOR.

El sabe cómo nos creó, dice Job 5:7 “porque el hombre nace para la aflicción (-amal- עָמָ֣ל)”, pero su grande amor cubre multitud de mal como leíamos al inicio. Dice Devarim 23:6 “Pero el Señor, tu Dios, no quiso escuchar a Balaam. Así que el Señor, tu Dios, transformó la maldición en bendición para ti, porque el Señor, tu Dios, te ama.

Hoy vivimos en una sociedad llena de dualidad, por una parte, hay muchas personas que demuestran la luz a través del buen ojo, la humildad y la generosidad, haciendo el bien hacia los demás y siendo portadores de vida. Pero también se levantan personas contrarias que buscan la destrucción, esparcir miedo infundido y creado, el mal de ojo, la altivez creando vacíos, contiendas y destrucción de comunidades. Hemos sido llamados a emular el amor de Dios, cubriendo faltas, comprendiendo la naturaleza humana y sobre todo para ser dignos hijos de Abraham.

Mi oración para este Shabbat es que prevalezca en nosotros el Ahavat Jinam (amor gratuito o incondicional) manifestado en la gratitud, en la alegría del bien de Dios en otros, en actos de bondad hacia la creación (personas, animales, planeta), y sobre todo a la fuente de toda la vida: Nuestro Dios.

Shabbat Shalom.