Nuevas oportunidades…
“¡Dios, Dios, Dios bondadoso, misericordioso y clemente! Lento para la ira y grande en misericordia y verdad. Él preserva el mérito de los actos de bondad con miles de generaciones; perdona los pecados premeditados, los pecados rebeldes y los pecados involuntarios; absuelve a los pecadores”
“Adonay Adonay El rajum vejanun erej apayim verav-jesed ve’emet Notser jesed la’alafim nose avon vafesha vejata’ah venakeh”
יְהֹוָ֣ה | יְהֹוָ֔ה אֵ֥ל רַח֖וּם וְחַנּ֑וּן אֶ֥רֶךְ אַפַּ֖יִם וְרַב־חֶ֥סֶד וֶֽאֱמֶֽת:
נֹצֵ֥ר חֶ֨סֶד֙ לָֽאֲלָפִ֔ים נֹשֵׂ֥א עָוֹ֛ן וָפֶ֖שַׁע וְחַטָּאָ֑ה וְנַקֵּה֙:
Ki tissa (“cuando tomes”) es una porción que no está en orden cronológico, de hecho, esta sucede luego del becerro de oro. Comienza planteando ciertas cualidades que debemos reproducir como padres, hermanos, hijos, amigos o incluso personas menos cercanas cuando éstas comenten errores.
Usualmente cuando las personas comenten errores, especialmente cuando han sido errores que han sacado lo peor de ellos, el ser humano tiende a sentirse mal, mal consigo mismo porque rebajó su nivel y levantarse de estos errores puede ser que nunca suceda. Veamos, Israel había cometido idolatría, había cometido desenfreno sexual, borrachera, lujuria, habían avergonzado a sus mujeres, habían cometido sacrilegio ante sus líderes irrespetándolos, habían sido impacientes y sobre todo habían cometido pecado contra ellos mismos rebajándose a niveles impensables.
¿Podrías imaginarte si estas en una fiesta a la que vas con tu esposa?, Tu jefe te dice ya vengo, y se demora. De la impaciencia comienzas a beber, te juntas con quien no debes, pasa el tiempo y comienzas a coquetear con otras mujeres, y terminas que ni te recuerdas qué hiciste. Tu jefe retorna tipo 3 AM y ni te reconoce por tu aspecto. Terminas siendo un bochorno total, y tu impecabilidad se ve tortuosamente destruida. Peor aún, te encuentran con mujeres en acto indecoroso avergonzándote a ti mismo y a tu familia. ¿cómo te sentirías al día siguiente cuando debes ir a tu oficina a las 8 AM? Creo que la mayoría iría con una vergüenza terrible, divorciado y con una carta de renuncia por el show que hiciste en una noche loca. Te sentirías defraudado contigo mismo y continuamente estarías fastidiándote a ti mismo culpándote de tus actos, queriendo desaparecer de la tierra.
Parecido a este sentimiento está Israel, una nación dividida. Por una parte, unos podrían pensar que eran mejores que otros, puesto que no se contaminaron. En este sentido, ellos dirían somos mejores que los otros, y por lo tanto “valemos más”.
Luego, el vínculo entre Israel y Dios ha sido aparentemente roto. Ese lazo que nos unía, ese vínculo ha sido traicionado y pensaríamos que ya no hay más una relación entre ambos.
Cuando has cometido errores de esta magnitud, desaparece la confianza que somos guardados por Dios, que ha desaparecido su protección, su sombra. De igual manera, el vinculo familiar se ha roto, como si no tuviésemos cabida en la casa de ellos. Por supuesto no fluye la inteligencia, la sabiduría y la creatividad. Al mismo tiempo, pareciese que has roto las Palabras Divinas, casi como rompiendo las Tablas del Pacto, porque lo que realmente se ha destruido, es el pacto, se ha violado sus términos.
A pesar de todo Dios no sólo realiza acciones para que comprendas su amor por ti, sino que te da palabras de aliento para que resuenen en tu alma y vuelvas a reconectarte con Él. Es así que entiendo este año la parashá de la semana.
Israel había roto toda confianza y vínculo, había roto el pacto con el Eterno y había ido tras la idolatría, había caído en pecados sexuales y parecía todo perdido. Pero ¿qué antídoto nos regala el Eterno? ¿cómo nos levanta el Eterno? ¿cómo rehacer la vida de alguien que la culpa, la vergüenza y su estima ha sido desquebrajada?
Lo primero que hace Dios es poner a todos en una misma posición, darnos el mismo valor, para que nadie se jacte que es mejor que el otro, y que otros no se sientan menos que su prójimo. Nótese que los hombres pecaron, y Dios no manda a donar el medio siclo de plata a las mujeres, sólo a los hombres. Era un acto de amor esta donación para que todos se sintiesen integrados e incluidos en que era importante su contribución para el Santuario. Además, el dar es una manera de cubrir faltas, puesto que dice el 30:15 “para dar la ofrenda apartada para el Eterno a fin de hacer expiación por vuestras almas.” Dice Tehilim 24:1 “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo y los que en él habitan.” Por lo tanto, el dar el medio siclo no era un acto para el Eterno, Él no necesitaba “el dinero de ellos”, así como hoy no lo necesita, pero sí era un acto necesario de contribución, para romper el distanciamiento. Cuando te enojas con tu pareja, y quieres reconciliarte, ¿vienes con las manos vacías? Unos traerán flores, otros un postre, una cena, una ropa, y si no hay dinero aunquesea una canción o unas palabras bien pensadas, pero para romper el distanciamiento es necesario dar algo. Lo más importante era el mensaje detrás del conteo, y este es: ERES IMPORTANTE, CUENTAS PARA DIOS, NO ERES MÁS, DIOS NECESITA DE TU ALMA PARA FORMAR A ISRAEL.
Segundo, Dios solicita el Ketoret, incienso. Esto es bien profundo, porque la relación no está basada con base a vínculos físicos, sino a vínculos que sólo se pueden percibir, no se miran, pero sabes que están allí. Este vínculo tiene doble propósito, por una parte como decía Rab Kook es un vínculo entre el reino espiritual y material, Ketoret viene de la raíz Kesher, que es corbata o nudo. El Ketoret nace con diversos materiales de la tierra, los cuales se consumían y subían en forma de columna al Cielo, pero cuando se mezclaban subían como un solo aroma, y sobre todo, eliminaban el mal olor de los sacrificios, logrando que las personas quisieran acercarse a través de los korbanot al Eterno. Nuevamente, vemos la idea de la unidad cuando todos aportan, cuando todos se mezclan, se hace un aroma agradable al Eterno.
Tercero, aparece Betzalel que significa “bajo la sombra -protección- de Dios” y Aholiab (en la tienda de su padre). Esto es un significado bien profundo, porque vemos un ejemplo claro de la restauración de las cosas, tanto materiales como espirituales. Nuevamente retorna el sentido de que estamos protegidos bajo la Sombra del Eterno, cuando ya te sientes nuevamente parte, se ha reestablecido el vínculo (ketoret) con Dios. Y luego, se restaura la relación familiar, con otros seres humanos. Al reestablecerse la relación con Dios y con los hombres, volvemos al estatus de paz, y florece la sabiduría, la creatividad, las habilidades surgen, y el propósito de vida.
Cuarto, los pactos rotos que habían sido escritos por mano del Eterno ahora deben cincelarse en piedra, es decir, debemos trabajar duro por escribirlos para grabarlos, no sólo en la mente, sino en el corazón. Claro, es fácil decir como cuando era cristiano, “me he reconciliado con el Señor”, hablaré quizá de más, pero esta posición era egoísta, porque lo correcto era decir, “nos hemos reconciliado con el Eterno”. No puede haber reconciliación si no hay obras (cincelar), no puede haber reconciliación unidireccional, en un solo sentido, debe ser en ambos sentidos. Pensar que Dios siempre está allí para ti es pensar insensatamente. Si bien Dios no tiene sentimientos, ve las intenciones del corazón, y si observa que actúas de manera egoísta sólo cuando tú quieres acercarte, créeme, te mostrará también su silencio.
Al final, muestra el Eterno que las acciones previas han tenido frutos, y no sólo se reconcilia, sino que también nos afirma. Dar palabras de afirmación es tan importante como mostrar en acciones el amor. Felicito a quienes por ejemplo llevan provisión a su casa y fielmente trabajan duro como una expresión de amor para sus seres queridos. Pero no te limites a ello, especialmente a los hombres, también afirma con palabras y caricias tu amor, aunque no brote naturalmente. En este sentido, como leíamos al inicio leemos la interpretación hermosa de Rosh Hashanah 17b[1]:
י-ה-ו-ה / Hashem (Adonai) Yo soy Él antes de que una persona peque. Es decir, muestra su compasión antes de que cometamos errores.
י-ה-ו-ה / Hashem (Adonai) Yo soy Él después de que una persona peca y realiza el arrepentimiento, ya que Dios no le recuerda sus primeros pecados, ya que Él es siempre “Dios, misericordioso y clemente”. Es decir, muestra su compasión, luego que una persona ha cometido errores.
א-ל / Dios — Inicialmente, en el momento del juicio, Él es justo, pero al final, en el momento del castigo, Él es misericordioso. Es decir, la compasión del Eterno es grande, que a todos es generoso según cada necesidad particular.
רַחוּם / rachum — misericordioso. Saber que tenemos un Dios bueno y misericordioso, interiorizado dentro de nosotros devuelve la paz, quita la angustia.
וְחַנּוּן / ve’chanun misericordioso, benevolente o clemente, es decir, ayuda a quién no puede regenerarse a sí mismo.
אֶרֶךְ אַפַּיִם / erech apayim —lento para la ira, es decir, es paciente dando tiempo para que el pecador se arrepienta, haga teshuvá, antes de emitir su juicio.
וְרַב-חֶסֶד / ve’ rav jesed — y abundante en bondad, es decir, Dios es bueno con los “buenos y malos”, Él es todo bondad.
וֶאֱמֶת / ve’emet —y la verdad, es decir, juzga con luz, sin duda en su Juicio. Es verdadero y recto.
נֹצֵר חֶסֶד לָאֲלָפִים / notzer jesed laalafim — manteniendo la bondad hacia miles.
נֹשֵׂא עָוֹן / noseh avon —perdona la iniquidad, es decir, pecados realizados con premeditación.
וָפֶשַׁע / vafeshah —y transgresión, es edcir, los pecados y ofensas realizados con espíritu de rebeldía
וְחַטָּאָה / VeChata’ah —y pecado, es decir, los pecados involuntarios.
וְנַקֵּה / VeNakeh — y perdona. Es decir, absuelve a quién ha mostrado arrepentimiento, o ha hecho Teshuvá.
¡Qué hermoso es ver a nuestro Dios! ¿no te causa alegría? ¡Tenemos un Dios que es una fuente de bondad! A veces el hombre trata de dictaminar qué tipo de errores Dios no absuelve, honestamente, pienso que no tenemos la capacidad de dictaminar si podemos o no definir cuál es el límite de su amor, lo que estoy seguro, es que como dijo David en Tehilim 51:19 “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Oh Dios, al corazón quebrantado y quebrantado no despreciarás tú”. Por lo que si hacemos Teshuvá, no importa el adjetivo de tu error o pecado, no hay nada que Dios no pueda absolver o expiar (cubrir).
Cierro con esta oración para Shabbat en Tehilim 145:9-10: “Bueno es el Señor para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras. Todas tus obras te darán gracias, oh Señor, y tus piadosos te bendecirán.” Todos nosotros somos obra de su mano, entonces, ¿qué debemos hacer? Dar gracias y bendecirlo por siempre, porque Dios, es un Dios de comenzar de nuevo, el Dios de nuevas oportunidades.
Shabbat Shalom.
Mauricio Quintero