¿Qué pide Dios te mi?
Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades del Gobierno de los Estados Unidos, desarrolla la idea sobre la importancia de porqué como padres debemos de dar a los hijos instrucciones claras para que ellos puedan desarrollarse sanamente en la vida, [1] citando que al gozar de instrucciones claras les ayudara a enseñarles qué es lo esperamos de ellos respecto a su comportamiento, a reforzar su independencia al conocer los límites de sus actividades, definir sus actividades diarias, y prevendrá un mal comportamiento o un comportamiento dañino hacia ellos mismos o hacia la sociedad.
De esto es exactamente sobre lo que Eikev trata. Ekiev trata sobre la concatenación de la siembra-cosecha, del origen-destino, de causas- consecuencias, de acciones y resultados. Y quisiera enfocarme en el capítulo 10, verso 12-13 de Devarim, el cual dice: “Y ahora, Israel, ¿qué te exige Dios, tu Dios?” וְעַתָּה֙ יִשְׂרָאֵ֔ל מָ֚ה יְהֹוָ֣ה אֱלֹהֶ֔יךָ Ve-atah Yisrael mah Adonai Elojeija…” Es interesante que en la Torá hay muy pocas preguntas, la mayoría de las veces son oraciones, párrafos, frases o enunciados, pero hay pocas preguntas. Por lo tanto, como dicen nuestros sabios a veces es más profundo las preguntas que las respuestas.
Alguna vez te has preguntado, ¿Qué Dios quiere de mí? Pasamos inventando muchas respuestas sin haber siquiera planteado esta pregunta. Unos pasan su vida trabajando, otros esculpiendo el cuerpo en gimnasios, otros desperdiciándolo en un móvil, o incluso pasando horas detrás de un libro religioso estudiándolo. Pero ¿realmente esto es lo que el desea tanto de mí? Si no tenemos una respuesta clara, seremos como aquellos niños que no reciben instrucción en casa y su comportamiento en la calle dista mucho de ser el mejor.
Las repuestas a la pregunta de Moshé son respuestas bien concretas: uno: Solo que lo reverencies (temas); dos: que andes en todos sus caminos, tres: que lo ames y cuatro:y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma.
Dice Berajot 33b sobre el Rabino Hanina: “Todo está en manos del Cielo, excepto el temor al Cielo. El hombre tiene libre albedrío para servir a Dios o no… El Señor le pide al hombre que cumpla con estos deberes porque, en última instancia, la decisión está en sus manos.” Mishlei 1:7 dice: “El temor de Jehová es el principio del conocimiento”. El respeto, la reverencia a la que se refiere Devarim es uno de los valores que hoy en día la humanidad ha perdido más. Por ejemplo, en mi época, uno de niño debía acostarse temprano, no participar de conversaciones de adultos a menos que fuese convocado a participar, mucho menos tratar de tú a tú a una persona de mayor edad o rango.
Hoy en día la famosa idea de “igualdad” ha venido a que los valores de respeto se pierdan en la sociedad. Debemos fomentar en nosotros mismo que no somos iguales, tenemos el mismo valor ante Dios y los hombres, pero no somos iguales. La idea de la igualdad hizo que los sistemas comunistas fracasaran, porque, aunque somos seres comunales, primero Dios nos creo de manera única. ¿qué es, entonces, temer a Dios? Yirat Adonai יראת יהוה, es un profundo respeto, admiración y reverencia por Dios. Se trata de reconocer el Poder, la Autoridad y la Santidad de Dios, y de alinear nuestra vida con su voluntad.
Dice Tehilim 128:1 “Loable es todo el que teme al Señor, el que anda en sus caminos.” La palabra para indicar felicidad (loable) es אַשְׁרֵי Ashrei, que es un profundo sentimiento continuo de bienestar y bendición, no una alegría momentánea. Caminar sus caminos es la idea de seguir los mandamientos y la guía moral de Dios. Nuestro bienestar es vivir una vida con intención de agradar a Dios de manera continua.
El Rambam en el Sefer Hamitzvot (Mitzvá 8) dice: “La octava mitzvá es que se nos ordena emular a Dios, bendito sea Él, lo mejor que podamos.” ¿Cómo se puede explicar esto de manera práctica? El hombre está a una distancia infinita del Creador, sin embargo, la explicación la leemos en nuestra porción: “Dios es misericordioso, nosotros debemos actuar con misericordia”. “Dios se hace llamar piadoso, debo actuar piadosamente”, “Dios es justo, debo actuar con justicia”. Si bien es cierto podemos caer en la trampa que nosotros no podemos ser iguales al Eterno, pero aún así, debemos emularlo, es decir, manifestar las cualidades Divinas en este mundo limitado. Es traer a lo finito, la Eternidad. ¿Qué aprendemos de esta porción? Dios es bueno, misericordioso, lento para la ira y grande en misericordia, paga a cada uno según sus obras, ama al pecador, pero aborrece el pecado, su bondad es infinita. ¿Emulamos a Dios entonces con nuestras acciones diarias?
Luego dice, que lo ames. Ahavat Hashem, amar a Dios, es un verbo que es muy amplio para definirlo. Sin embargo, recito al Rabino Noaj Weinberg: “Amar a Dios es una mitzvá constante. En un aspecto esto es fácil de hacer, ya que todo lo referente a Dios es virtuoso. Sin embargo, el desafío es que todo depende del grado de conocimiento que tengamos.” A Dios se le ama según leímos en Devarim 6, en tres niveles: Primero, con tu alma (energía, talentos), segundo, con tus posesiones (bienes materiales), tercero, con tu corazón (intención, voluntad, conocimiento). La expresión de ahava (amor) invita a la persona a convertirse en ejad, uno, con Dios. Las palabras “ahava” (amor) y “ejad” (uno) comparten el mismo valor numérico de trece. Por lo tanto, amar a Dios es ser uno con el Creador. Es ese sentimiento intenso de que sentimos por alguien, es meditar en Él y llegar a conocerlo. Es cuando tu deseo más profundo es cumplir con Su voluntad.
Por último, que le sirvas. Servir a Dios no es llenarme de actividades litúrgicas, o tener una serie de acciones que debo realizar por día. Servir, Avodá, es vivir alegremente los mandamientos, la oración, el estudio de la Torá y la bondad hacia otros. En cuanto a la bondad aplica la realización de cualquier actividad humana (trabajo, dedicación a la familia, etc.) que se haga con una motivación espiritual correcta, es decir, hacerlo con alegría. Por ejemplo, yo trabajo por que me gusta y me pagan por ello. ¿qué seria servir a Dios con mi trabajo? Bueno, ayudar al prójimo cuando me es lícito y mostrar la bondad de Dios a través de mis decisiones. ¿Cómo nos enseña Eikev el servicio a Dios? Cito tres ejemplos (hay muchos más): Primero, “amar al guer (estrañero)” porque fuimos guer en Egipto” (10:19); Segundo, no debemos obtener beneficios de ornamentar a un ídolo (7:25), Tercero, “bendecir alimentos, agradecer por ellos (8:10). Podríamos citar más, pero no quisiera extenderme en ello.
Como observamos, lo que Dios nos pide son acciones de vivos, no de muertos. Además, nos advierte muy continuamente sobre el mal que nos alejará de responder adecuadamente a esta pregunta ¿qué desea Dios de mí? Lo que nos aleja es la memoria corta (olvido) y un corazón enaltecido (8:14). Yo soy el primero en la lista en olvidar la bondad de Dios. A veces me preocupo tanto que olvido que Dios me ha sacado de peores situaciones que una actual. Muchas veces creo que es mi dinero, mi conocimiento, mi fuerza, mi poder. Cuando realmente toda la fuente es la misma: Dios.
Quisiera cerrar con este pasaje muy profundo, dice Devarim 11:6 “y lo que hizo con Datán y con Aviram, hijos de Eliab, hijo de Rubén, cuando la tierra abrió su boca y los tragó, junto con sus familias, sus tiendas y todo su dinero que los mantenía en pie, en medio de todo Israel;” La fuente de las agallas de Aviram describe Moshé era su dinero. ¡cuánta gente piensa que con su dinero pueden comprar voluntades, leyes y obtener beneficios sobre otros! Para Dios el dinero de Aviram fue algo sin valor, y con todo sus bienes fue enterrado por su prepotencia e intolerancia. Tengamos cuidado de buscar ídolos de barro y hierro, porque seguramente caeremos.
Mi oración es que nos hagamos la pregunta: ¿Qué pide Dios de mí? Y que actuemos con temor, y que vivamos con el deseo de emularlo, amarlo y servirlo.
Shabbat Shalom.
Mauricio Quintero
[1] https://www.cdc.gov/parents/spanish/essentials/directions/important.html
