“El camino de la incertidumbre”
“Él conoce el camino que yo tomo; cuando me pruebe, saldré como oro.” Job 23:10
La incertidumbre me hace recordar una escena clásica en la película “Indiana Jones y la Última Cruzada” que muchos recuerdan. Indiana Jones llega a un abismo. Necesita cruzarlo, pero no hay puente, no hay señal, no hay apoyo visible. Él mira el vacío y murmura: “Esto es un paso de fe”. Finalmente da el paso… y solo después de darlo aparece el camino oculto que siempre estuvo allí, pero que solo se revela a quien se atreve a caminar.
Esto es exactamente de lo que trata Vayetze. Yaakov está caminando hacia un destino desconocido, huyendo, vulnerable, con un corazón lleno de dudas, como decimos coloquialmente en mi país: “Con la cola entre las patas”. No tiene nada excepto la bendición de su padre y la promesa de Dios. No ve puente. No ve apoyo. No ve señales claras. El camino que tiene al frente en ese momento no muestra un camino seguro, sino incierto.
Nuestra porción trata sobre algunos temas relevantes sobre el sueño de Yaakov, Jacob viajando y llegando a la casa de Labán, la explotación laboral a Yaakov y el engaño de Labán a Yaakov cambiándole a su esposa, el casamiento de Yaakov y el nacimiento de sus hijos, la prosperidad de Yaakov en Harán, la huida de Yaakov de Harán hacia Canaán, y finaliza la porción Yaakov continuando su camino luego de hacer las paces con su suegro. A pesar de que en cada punto podríamos desarrollar muchos mensajes quisiera enfocarme en algo que aparentemente se ve fácil.
Dice la Torá que Yaakov sale de Beersheva rumbo a Harán, parece algo normal, como ir de San Salvador a Guatemala, o ir de Montreal a Toronto, nada del otro mundo. Sin embargo, si analizamos cómo había sido la vida de Yaakov hasta este entonces, según cálculos de la Meguilá 17ª, Yaakov tenía 77 años cuando salió de Beersheva. Es decir, Yaakov, hombre acostumbrado a vivir en una zona de confort (tiendas) tendría muchos inconvenientes. Primero, no era un joven fuerte, los jóvenes consideran que pueden alcanzar el mundo y tienen hambre y sed de éxito, pero alguien de 77 años, al menos piensa y repiensa las cosas.
Yaakov tampoco tenía la fuerza física de cazador como su hermano Esav, no había vivido fuera de su entorno por lo que su capacidad de sobrevivencia era baja y no estaba acostumbrado a vivir en soledad, siempre se denota una cercanía con su madre, por lo tanto, podríamos decir que era una persona vulnerable a engaños, robos, problemas físicos. La Torá nos dice que salió solo, sin dinero o bienes, no tenía provisiones, no tenía entrenamiento para enfrentar una vida dura con trabajo hasta cierto punto forzado, no conocía las rutas, no era cazador u hombre de armas, y un hombre de casi 80 años está comenzado ahora de cero su vida.
¿Qué miedos imagino poniéndome en sus zapatos pudo haber tenido Yaakov? Miedo a su presente y a su futuro. Yaakov sabía y estaba consciente que portaba la bendición de su padre, pero no tenía ningún plan claro de cómo materializar en aquel momento dicho plan de vida. Miedo a la soledad, era un hombre que estaba rodeado de sus padres, hermano, siervos, ahora se encuentra en un lugar (Makom) completamente solo, en un desierto. Tenía miedo a que su hermano lo siguiera para matarlo, puesto que fueron la última conversación registrada con su madre. Tenía miedo por pensar: “mi padre me bendijo, pero también podría haber perdido por mi conducta la bendición y quizá mi situación actual de errante es un castigo”. Si vemos realmente, él era consciente del engaño, del dolor causado a otros. Tenía miedo al mundo exterior, entró directamente de un “entorno controlado y protegido” a un mundo real lleno de engaños, supervivencia, contratos, lucha, vida social compleja, a ganar su sustento, peligro físico. Todas estas experiencias serían nuevas para Yaakov.
Cuando Yaakov es más vulnerable, dice la Torá: “Vayetse Ya’akov mi-Be’er Shava vayelej Jaranah” “Y salió Jacob de Beer-Sheva, y fue a Jarán” Gen 28:10. Aparentemente en este verso hay un exceso de detalle, sabíamos que habitaba en Beersheva, ¿porqué entonces la Torá redunda sobre este tema? ¿porqué no dijo y salió hacia Harán? Bueno, porque no sólo salió físicamente de un lugar a otro, sino que hubo una salida emocional y espiritual. Sale de la seguridad a lo incierto, de la identidad en su pueblo a una identidad desconocida, es decir, debía ganarse su nombre. Salió de su protección y confort, hacia la incertidumbre. Beersheva es un lugar de paz, ¿se recuerdan que es donde Itzak encontró paz luego del conflicto de los pozos? (Gen. 26:33) es decir, sale del lugar de los juramentos y pactos siendo un símbolo de la continuidad de Abraham e Itzak, y va hacia el lugar de Harán, que significa “ira, furor, caos”. En hebreo, Hará (חרה) significa “encenderse de ira” ¿qué quiere decir esto? Yaakov sale sin saber en realidad qué encontrará, posiblemente como muchos migrantes con el sueño americano saliendo de America Latina hacia USA, pero va hacia un ambiente hostil, con engaños, retos, crecimiento con dolor. La vida a veces te saca del “pozo de paz” hacia un “horno de transformación”. También, Yaakov salió es porque es un acto voluntario, pero su alma descendió de un lugar espiritualmente puro como su casa, a un lugar realmente pagano. A veces Dios nos mueve de la paz al conflicto para que elevemos nuestras almas, porque al trabajar, al luchar, al aprender a amar y ser responsable, se construye futuro, familia. Yaakov hasta este momento sólo había sido un receptor de bendición (Beersheva) y ahora Dios quiere que sea un generador de bendición (en Harán). Es el inicio de la jornada para transformarse en Israel.
No es hasta que sale, que Dios se revela a Yaakov. Porque leemos inmediatamente luego: “Y se encontró en un lugar, y pasó la noche allí, porque se había puesto el sol. Y tomó de las piedras del lugar y se las puso por cabecera, y se acostó en aquel lugar.” “Vayifga bamakom”. Los sabios se preguntaron “¿cuál es este lugar?” “¿no tiene nombre” dirá Rashi que Hamakon es Dios uno de los Nombres Divinos (Rashi sobre Bereshit 28:11), y en el Zohar I 68ª dice: “El lugar, porque “el mundo no es el lugar de Dios; Dios es el lugar del mundo”. Así que este no es un encuentro geográfico, por ello no define un lugar, sino que es un lugar en un choque espiritual para Yaakov. Yaakov se encuentra con la Presencia en el momento más oscuro de su vida. A veces Dios no se revela cuando todo está claro, sino cuando el sol se ha puesto y ya no vemos el camino.
Dice luego, “porque el sol de había puesto”. Esta no es una referencia meteorológica, porque cuando se oculta el sol, es porque el alma entra en un período de ocultamiento. Cuando la luz interna baja, cuando el entusiasmo se apaga, cuando nos quedamos sin fuerzas… ahí es donde comienza el verdadero encuentro. Así que el sol oculto no es un castigo, no es un abandono, es una invitación a un encuentro con lo Divino.
Luego dice que Yaakov toma “las piedras del lugar”, y luego “las puso en su cabeza”. ¿porqué esta referencia? Claro, las piedras funcionaron como vallado de protección contra animales, pero la cabeza representa la consciencia, los pensamientos, el intelecto. Las piedras, son sinónimo de un material perdurable, estable, firme, en donde reposan edificios muy grandes, es decir, es la emuná, que perdura en el tiempo. Así que para gozar de emuná, hay que proteger los pensamientos, la mente. Cuando el intelecto no da para más, entonces la Emuná nos sostiene.
Finaliza el verso 11, “Y se acostó en aquel lugar”, es decir, pudo reposar. Yaakov debió apagar su mente, sus pensamientos para recibir el mensaje Divino. Y ¿qué mensaje recibe en el momento más oscuro? Es la revelación de “Vayajalom vehineh sulam mutsav artsah verosho magia hashamaymah vehineh mal’ajey Elohim olim veyoredim bo.” “Y soñó; y he aquí una escalera que estaba apoyada en la tierra; y su extremo superior llegaba al cielo; y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella;”
La escalera, sulam סֻלָּם֙ en hebreo, aparece cuando Yaakov está totalmente roto. Y esta representa la conexión del mundo inferior y superior, es un vínculo. Y esta escalera no es cualquier escalera, dice “sulam mutsav artsah” El verbo מֻצָּב “mutsav” no es algo que repose sobre algo, lo que sucede usualmente con cualquier escalera, sino que es un apoyo de un objeto erecto, fijado, implantado verticalmente. Es decir, es como un ascensor o un pilar. Aparecen los Malajím, ángeles. Según los sabios son los ángeles que suben de la tierra de Israel y bajan los que protegerán a Yaakov en Harán. También dice el Arizal que representan las plegarias que suben, y las respuestas que bajan. También pienso y opino, que puede ser que Yaakov está elevando lo que había sido hasta este momento (decisiones, emociones, pruebas, experiencias) a Dios para que de Dios baje un nuevo propósito, bendición y retos. La escalera parece apoyarse en el vacío, pero realmente es firme.
Yaakov perdió su lugar físico, y entonces encontró al Makom Divino. Hasta que se “apaga” logra recibir el mensaje Divino y ahora escuchar directamente a Dios haciendo un pacto con él. Es así como el Makon se convirtió en Betel (casa de Dios) v.19. La emuná y el Bitajón florecen precisamente en la incertidumbre. A veces nos sentimos en el vacío, en un “no- lugar”, no vemos el final, a veces sin dirección en la vida, allí es como Indiana Jones, debemos dar un “salto de fe”.
Tal vez hoy estamos en un momento difícil de la vida, pero como dijo Job “Él conoce el camino que yo tomo; cuando me pruebe, saldré como oro.” Serás oro, pero deberás pasar por Harán. Nos animo a no perder el rumbo, a tener consciencia de que el futuro será mejor y que en las manos Divinas lo aparentemente malo es para nuestro bien, aunque el sol se oculte no debemos temer, somos benditos por Dios.
Shabbat Shalom
Mauricio Quintero
